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Un aula para pensar.
Aprender y enseñar en una cultura de pensamiento.
Las escuelas son ámbitos culturales: se trata de una cultura específica de enseñanza y aprendizaje que tiene lugar dentro del aula y que, naturalmente, varia de un aula a otra.
Este año en Harwood School nos hemos propuesto transformar la cultura de aula en una cultura de pensamiento. El propósito de enseñar a pensar es el de preparar a los alumnos para que, en el futuro, puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje.
El poner en marcha estas actividades no nos fue fácil. Nos costo “largarnos” y cada una de las maestras comenzó a trabajar con “un aula para pensar” utilizando los ejemplos de práctica que propone el libro. Nuestro objetivo fué incorporar el lenguaje de pensamiento a la cultura del aula y hacer que éste sea algo permanente. Explorando en los modos de aprender personales e interpersonales nos fuimos soltando en creatividad y nos dimos cuenta que “sí, se puede”; que mucho de la propuesta venía siendo trabajada por nosotras y que lectura del libro nos permitió concientizar, organizar, reforzar y maximizar las oportunidades, atendiendo a la diversidad del alumnado.
Como docentes, el hecho de habernos interiorizado en esta propuesta de incluir en nuestras planificaciones estrategias de pensamiento, y de animarnos a llevar a la práctica cotidiana esta forma de trabajo tan singular y creativa pero basada en una fundamentación previa, nos hace sentir que estamos conformando un nuevo camino para que la escuela enseñe a pensar y nuestros alumnos puedan organizar y comunicar su propio pensamiento con precisión e inteligencia, y seguramente, con mayores posibilidades de éxito.
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