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Antiguamente la orientación vocacional consistía en una serie de tests, que luego de ser evaluados, se le daba al joven un “resultado”. Esta modalidad no ayuda en el proceso que todo adolescente atraviesa, ya que lo importante no es que se le dé un “resultado” sino que el joven llegue a sus propias conclusiones.
Por eso es que apoyamos la modalidad “clínica” en donde se trabaja promoviendo en el adolescente la introspección y la toma de conciencia de los elementos internos y externos que influyen en la elección. Tratamos de profundizar lo que algunos autores denominan “novela familiar”. ¿De qué se trata?. Cada persona se circunscribe a un grupo familiar. Hay muchas fantasías depositadas en nuestros hijos las cuales es bueno poder explicitar.
Aunque no queramos siempre influimos en nuestros hijos no sólo a través del lenguaje verbal sino también en gestos, actitudes, etc. Los chicos “huelen en el aire” lo que los padres sentimos o pensamos. Cada familia tiene su historia la cual influye en el joven en el momento de decidir lo vocacional u otra cosa.
Cuando transitamos por un proceso vocacional incentivamos a que los jóvenes averigüen la historia vocacional familiar, los proyectos que se realizaron, los que quedaron en el camino, las carreras truncadas, etc.
Es importante que los padres hablen abiertamente con sus hijos. Recordemos: CONDICIONA MÁS LO QUE NO SE EXPLICITA, QUE LO QUE SE DICE CLARA Y ABIERTAMENTE. Luego de hablar abiertamente, es básica la etapa de información tanto de folletería, de charlas con profesionales como también de visitas a centros educativos. La facultad de elegir no se aprende de un día para otro, sino que se construye día a día desde el nacimiento.
Si le solucionamos todo a nuestros hijos, ellos no aprenden a elegir. Pensar es elegir, elegir es pensar y para poder tener la libertad de elegir debemos estar informados y debemos conocernos.
Muchas veces el elegir genera una crisis, recordemos que la crisis no es catástrofe y si ayudamos a nuestros hijos, caminando al lado de ellos (no encima de ellos), sin duda saldrán más fuertes, más creativos y más seguros de sí mismos.
Según Jaime Barylko “la tecnología ayuda a sentirnos superiores, pero en la intimidad crece la conciencia soledosa de quién se mira en el espejo y no se encuentra, caña pensante que decía Pascal, pero más caña que pensante”.
Recordemos que elegir es un arte que se relaciona con el ejercicio de la libertad y que produce ese extraño aroma de la autenticidad. El hombre no es libre si no elige, el hombre no elige si no aprende a ejercer la elección.
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